Día Tutti-frutti: cultural, viajar y exploración del Soho.
Desde hoy, la catedral sobre la que tengo un conocimiento más exhaustivo del mundo es la de
Lincoln, he pasado unas 4 horas en ella, que han dado para:
Una exploración en solitario disfrutando de sus increíbles vidrieras, y de la impresionante nave central, con su estilo gótico inglés, el efecto visual de sus arcos de medio punto al ser tan interminablemente alta es impresionante
¡Atención! He recibido una clase completa sobre la historia de la catedral y sus detalles interesantes, de la mano de una de los guías de la catedral, toda para mi, porque no había grupo en ese momento, y todo ... in English. Lo nunca imaginado, el gótico en inglés. Pobre mujer, los esfuerzos que ha tenido que hacer, y me ha explicado la historia de la catedral, las distintas fases de construcción, reconstrucción y reformas que se le han ido haciendo. La verdad es que ha sido interesantísimo, aunque acabas realmente saturado del esfuerzo de prestar máxima atención para codificar toda la información buscando la traducción a los conceptos que ya se saben de las catedrales (que ya se saben en castellano).
Visita al tejado de la catedral, esta vez en grupo, menos mal, prefiero haberme quedado con una idea orientativa de la información, y haber disfrutado de ver tanto el exterior como el interior del tejado.
Últimas notas sobre Lincoln. Antes de sumergirme en la catedral, he dado un paseo por High Street, la calle del mercado, y toda la zona era una marea de gente yendo y viniendo ¡Esta ciudad tiene tanta vida!
En el edificio del mercado, del s. XIX hay todo tipo de comercios, desde alimentación hasta librerías de viejo, pasando por tiendas de ropa.
Y ya, tren, con el tiempo justo. Lincoln-Newark y luego Newark-Londres (King Cross).
En el viaje de Edinburgo a Newark, una señora, que ahora vive en Escocia, pero estoy seguro de que es muy inglesa. Era simpática, y con una facilidad increíble para entablar conversación con la gente, realmente una increíble capacidad de asalto. Durante parte del trayecto viajo a nuestro lado una pareja con una niña, que realmente resultaba muy simpática (la niña). Bueno, pues cuando se bajaban, y aunque no había hablado con ellos durante el viaje, ella les comentó (Nota 29): “Permitame que le diga que tienen una niña encantadora”
Londres
Me alojo en el International Students Hostel (Nota 30), la cama £12, está patrocinado por una fundación privada para facilitar que los estudiantes puedan venir a Londres. No se si tiene algo que ver, pero justo al lado, aunque fuera de su recinto, hay un busto de JFK.
sábado, 26 de abril de 2008
Día 11 - Nota 30
En uno de los turnos de recepción trabaja una chica de La Rioja... está tan bien cuando de cuando en cuando te atienden en español.
viernes, 25 de abril de 2008
Día 10 – Fort Augustus > Lincoln - 25 de abril de 2008
Todo el día en ruta, desde las 8.22 hasta las 20.30.
Y además, llegando junto a tiempo a los buses y trenes, como en las películas. Y que precisión la de los buses por aquí, a las 8.22 pone la hora de salida del bus, y esa hora en punto salió, y llegué justo. Ese fue el bus de Fort Augustus a Inverness. Allí voy directo de la estación de bus a la de tren para intentar coger el primero hacia Londres, pero no llego por 2 min., ya sí habría sido de película lograrlo, ¿mala suerte? No, porque así he tenido ocasión de ir a una librería de viejo y allí he encontrado “Los siete pilares de la sabiduría” (Nota 26), mi recuerdo de este viaje.
3 veces he pasado por la estación de tren de Inverness en este viaje.
Después tren de Inverness a Edinburgo, esperar, y echarle una nueva mirada a Princess Garden, luego, tren desde Edinburgo a Newark. Y más tarde, tren desde Newark hasta Lincoln.
Aventura para conseguir habitación, porque muchos ByB están completos, y además no he podido intentar reservar con antelación porque estaba sin batería en el móvil. Finalmente tengo suerte y consigo una habitación doble y con baño, y T.V., £35.
Lincoln no es lo que yo creía, me esperaba un pequeño pueblo, con alguna callejuela antigua, pero que había perdido su vitalidad con el tiempo, pero no, ya de noche, cuando llegué y estaba buscando cama, había detalles que me hicieron pensar que vivía bastante gente joven (Nota 27), después he sabido (y antes deducido) que tiene universidad.
Algo sobre las chicas en el Reino Unido, tanto en Escocia como en Inglaterra, aunque es aquí dundo lo he visto más claramente, porque he salido de noche: visten enseñando todo su encanto, los escotes más generosos, y las faldas más minifaldas (Nota 28).
Y es algo que sí, se ve más acentuado en las chicas más jóvenes, pero no es exclusivo, salen vestidas para matar. Y además perece que se ponen de vestido siempre que salen, del tipo que en España solo se pondrían en ocasiones especiales.
El caso es que, viendo que había bastante vida en el village, he “intentado” salir de marcha. El verbo está bien, porque en este lugar del centro de Inglaterra, tan marchoso y universitario, no se puede entrar en prácticamente ningún sitio de marcha si llevas tenis (zapatillas deportivas, como es mi caso), solo en lo que sería el equivalente a las cervecerías de aquí, pero a lo grande, y con una zona para bailar. Pero en lo que son los Pubs para bailar, o discotecas, en ninguno. Así que he dado un par de vueltas, he tomado un par de cervezas en los locales donde me han “admitido” y me he vuelto a la habitación con una buena pizza para terminar la noche.
A tomar nota, máxima seguridad en todos los locales, pero profesional, tanto en la entrada como dentro, y en todos los pubs, bares y discotecas.
Y además, llegando junto a tiempo a los buses y trenes, como en las películas. Y que precisión la de los buses por aquí, a las 8.22 pone la hora de salida del bus, y esa hora en punto salió, y llegué justo. Ese fue el bus de Fort Augustus a Inverness. Allí voy directo de la estación de bus a la de tren para intentar coger el primero hacia Londres, pero no llego por 2 min., ya sí habría sido de película lograrlo, ¿mala suerte? No, porque así he tenido ocasión de ir a una librería de viejo y allí he encontrado “Los siete pilares de la sabiduría” (Nota 26), mi recuerdo de este viaje.
3 veces he pasado por la estación de tren de Inverness en este viaje.
Después tren de Inverness a Edinburgo, esperar, y echarle una nueva mirada a Princess Garden, luego, tren desde Edinburgo a Newark. Y más tarde, tren desde Newark hasta Lincoln.
Aventura para conseguir habitación, porque muchos ByB están completos, y además no he podido intentar reservar con antelación porque estaba sin batería en el móvil. Finalmente tengo suerte y consigo una habitación doble y con baño, y T.V., £35.
Lincoln no es lo que yo creía, me esperaba un pequeño pueblo, con alguna callejuela antigua, pero que había perdido su vitalidad con el tiempo, pero no, ya de noche, cuando llegué y estaba buscando cama, había detalles que me hicieron pensar que vivía bastante gente joven (Nota 27), después he sabido (y antes deducido) que tiene universidad.
Algo sobre las chicas en el Reino Unido, tanto en Escocia como en Inglaterra, aunque es aquí dundo lo he visto más claramente, porque he salido de noche: visten enseñando todo su encanto, los escotes más generosos, y las faldas más minifaldas (Nota 28).
Y es algo que sí, se ve más acentuado en las chicas más jóvenes, pero no es exclusivo, salen vestidas para matar. Y además perece que se ponen de vestido siempre que salen, del tipo que en España solo se pondrían en ocasiones especiales.
El caso es que, viendo que había bastante vida en el village, he “intentado” salir de marcha. El verbo está bien, porque en este lugar del centro de Inglaterra, tan marchoso y universitario, no se puede entrar en prácticamente ningún sitio de marcha si llevas tenis (zapatillas deportivas, como es mi caso), solo en lo que sería el equivalente a las cervecerías de aquí, pero a lo grande, y con una zona para bailar. Pero en lo que son los Pubs para bailar, o discotecas, en ninguno. Así que he dado un par de vueltas, he tomado un par de cervezas en los locales donde me han “admitido” y me he vuelto a la habitación con una buena pizza para terminar la noche.
A tomar nota, máxima seguridad en todos los locales, pero profesional, tanto en la entrada como dentro, y en todos los pubs, bares y discotecas.
Día 10 - Nota 26
“Seven pillars of wisdom”, el proyecto es leer este gran libro en inglés, de forma pausada, y aprendiendo muchas palabas en el camino.
Día 10 – Nota 27
Principalmente las luces y la decoración de alguna planta baja que tenía las cortinas descorridas, daban un aire nada formal.
jueves, 24 de abril de 2008
Día 9 - Fort Augustus - 24 de abril de 2008
Hoy he ido a dar un paseo por unos senderos que aparecen el el mapa, por la zona este del Ness y pasando cerca de un lago que provee de agua al pueblo. Pero el primer problema que me encuentro es que están en obras por la zona (creo que algún tipo de instalación hidráulica) así que tengo que variar la ruta, haciendo más camino por carretera. Y lo otro es que se ha puesto a llover, aunque no mucho, pero bueno, es incómodo, tampoco me quejo, porque he tenido suerte, si hubiera llovido en la costa no habría podido hacer la ruta de los acantilados. De todas formas estoy cansado, tengo ganas de ir hacia el sur, Escocia me empuja a que me valla. Con el tema de la lluvia he vuelto pronto, y a las 2 de la tarde ya estoy en el albergue, no se que haré por la tarde, supongo que le echaré una mirada al canal. Lo bueno del paseo han sido los arroyos y las cascadas que forman, es precioso.
Estando en el albergue, es curioso ver llegar una marea de gente, todos del mismo autobús.
Es raro estar otra vez, como escapando del sito, la verdad es que hoy está siendo un día muerto. Tengo ganas de terminar esta parte del viaje, y empezar a ver catedrales y caminar calles antiguas.
Lincoln espera.
Pues bien, si el principio de la tarde era terriblemente aburrido, la cosa fue progresando favorablemente, con un formidable cursillo de la vida y modos de lucha de los Highlanders, y una buena noche en el bar del albergue.
Lo cierto es que a pesar de mis problemas de comunicación con ellos, lo más interesante me está pasando con el grupo de australianos. Les tenían organizada una visita a una casa construida al modo como vivían en las Highlands hace siglos, y donde te explican el modo de vida que tenían.
El caso es que cuando se iban una de las chicas (Nota 24) me dijo: “¿Tu que haces? ¿te quedas? ¿vienes?” ... y allí fui.
La casa escocesa
Justo al lado del canal, en una casa que es tienda de souvenires y centro de visitantes, tienen una habitación donde ambientan como era una casa de los antiguos habitantes de las Highlands.
Con planta rectangular, con un solo local, donde se realizaban todas las actividades diarias, además de dormir, y de noche, en invierno, también de refugio para los animales domésticos.
Nos han comentado cosas sobre cuanta gente vivía en cada casa, y que en ocasiones se reunían todos los de un clan en una de ellas (por supuesto hay partes que no he entendido, o que entendía a medias).
Nos han enseñado los misterios de la falda escocesa, un gran trozo de tela que debidamente plisado, enrollado, recogido y amarrado sirve para todos los usos y situaciones.
Intentamos ahora explicar todo el proceso:
La falda es en realidad un enorme trozo de tela de lana, con muchísimos metros de largo, y de ancho, algo más del doble de la longitud que finalmente tiene la falda.
La tela se extiende en el suelo, y se plisa completamente, entonces hay que tumbarse de espalda sobre ella con la cintura a la altura deseada según valla a ser la longitud de la falda, ahora cogemos la tela por un extremo y tiramos lo suficiente para que nos cubra por delante, y después hacemos los mismo desde el otro extremo.
Una vez tapado, y aún tumbados, nos atamos la tela a la cintura (con un cinturón o trozo largo de tela hecho de lana).
Ahora nos levantamos y ya estamos bien tapados por delante, y con un gran trozo de tela por detrás, y es toda esa tela la que, jugando con las distintas combinaciones, atando extremos a la cinturas, poniendo otros sobre los hombros, creando espacios a modo de bolsillos, le da una enorme versatilidad para ser usada tanto en la vida de campo como en la guerra.
Esa es la falda de los hombre, las mujeres tenían una prenda a modo de camisón, y por encima una falda, similar a la de los hombres pero más sencilla.
Las armas.
Realmente estaban nacidos para la lucha, y luchar contra ellos debía ser terrible.
Aunque solo tenía daga, escudo y una especie de lanza, una vez más las posibilidades que se sacaban y la combinación de las armas son increíbles.
El escudo, del diámetro aproximado del antebrazo, que llevaban en el brazo izquierdo, al estar hecho con partes de metal, servía también como arma para golpear. Podían acoplarle un punzón largo en el centro para clavarselo al enemigo. Y también una daga larga que hacía de prolongación del brazo.
La lanza. Con un extremo terminado en punta metálica, y el otro con una gran hoja curva a modo de hacha, con un garfio.
Pensada para luchar tanto con soldados a pie como a caballo, el garfio servía para enganchar las extremidades.
También, aprovechando la hoja en curva, podían apoyarse en el suelo y recorrer muchos metros golpeando a los enemigos.
Y por la noche, en el albergue, música en directo, todo un hombre orquesta, con guitarra, armónica, un instrumento con pequeños platillo atado a un pie con los cordones de los zapatos, y con el otro pie golpeaba un micro embuelto con un trapo, para marcar el ritmo, tenía un repertorio variado pasando desde Van Morrison a Alanis, incluso pasando por el “Wish you were here”.
Intensa charla con una chica lituana, que ahora vive en Londres, cuyo nombre no recuerdo, pero es que era tan raro que cuando lo decía ya sabía que no podría recordarlo, y no tenía papel a mano para apuntarlo, además cuando se fue no la vi así que no pude pedirle el correo ni nada.
Y en mi última noche en Escocia, he probado el whisky escoces, asiduamente, wishky con hielo. En realidad se hace menos pesado que beber pintas de cerveza. También he probado una cerveza roja de aquí, u un botellín de vodka con sabor, de esos que vienen ya mezclados. No está mal, aunque es bastante suave 5% (Nota 25).
Los aviones caza pasan bajísimo sobre Fort Augustos.
Estando en el albergue, es curioso ver llegar una marea de gente, todos del mismo autobús.
Es raro estar otra vez, como escapando del sito, la verdad es que hoy está siendo un día muerto. Tengo ganas de terminar esta parte del viaje, y empezar a ver catedrales y caminar calles antiguas.
Lincoln espera.
Pues bien, si el principio de la tarde era terriblemente aburrido, la cosa fue progresando favorablemente, con un formidable cursillo de la vida y modos de lucha de los Highlanders, y una buena noche en el bar del albergue.
Lo cierto es que a pesar de mis problemas de comunicación con ellos, lo más interesante me está pasando con el grupo de australianos. Les tenían organizada una visita a una casa construida al modo como vivían en las Highlands hace siglos, y donde te explican el modo de vida que tenían.
El caso es que cuando se iban una de las chicas (Nota 24) me dijo: “¿Tu que haces? ¿te quedas? ¿vienes?” ... y allí fui.
La casa escocesa
Justo al lado del canal, en una casa que es tienda de souvenires y centro de visitantes, tienen una habitación donde ambientan como era una casa de los antiguos habitantes de las Highlands.
Con planta rectangular, con un solo local, donde se realizaban todas las actividades diarias, además de dormir, y de noche, en invierno, también de refugio para los animales domésticos.
Nos han comentado cosas sobre cuanta gente vivía en cada casa, y que en ocasiones se reunían todos los de un clan en una de ellas (por supuesto hay partes que no he entendido, o que entendía a medias).
Nos han enseñado los misterios de la falda escocesa, un gran trozo de tela que debidamente plisado, enrollado, recogido y amarrado sirve para todos los usos y situaciones.
Intentamos ahora explicar todo el proceso:
La falda es en realidad un enorme trozo de tela de lana, con muchísimos metros de largo, y de ancho, algo más del doble de la longitud que finalmente tiene la falda.
La tela se extiende en el suelo, y se plisa completamente, entonces hay que tumbarse de espalda sobre ella con la cintura a la altura deseada según valla a ser la longitud de la falda, ahora cogemos la tela por un extremo y tiramos lo suficiente para que nos cubra por delante, y después hacemos los mismo desde el otro extremo.
Una vez tapado, y aún tumbados, nos atamos la tela a la cintura (con un cinturón o trozo largo de tela hecho de lana).
Ahora nos levantamos y ya estamos bien tapados por delante, y con un gran trozo de tela por detrás, y es toda esa tela la que, jugando con las distintas combinaciones, atando extremos a la cinturas, poniendo otros sobre los hombros, creando espacios a modo de bolsillos, le da una enorme versatilidad para ser usada tanto en la vida de campo como en la guerra.
Esa es la falda de los hombre, las mujeres tenían una prenda a modo de camisón, y por encima una falda, similar a la de los hombres pero más sencilla.
Las armas.
Realmente estaban nacidos para la lucha, y luchar contra ellos debía ser terrible.
Aunque solo tenía daga, escudo y una especie de lanza, una vez más las posibilidades que se sacaban y la combinación de las armas son increíbles.
El escudo, del diámetro aproximado del antebrazo, que llevaban en el brazo izquierdo, al estar hecho con partes de metal, servía también como arma para golpear. Podían acoplarle un punzón largo en el centro para clavarselo al enemigo. Y también una daga larga que hacía de prolongación del brazo.
La lanza. Con un extremo terminado en punta metálica, y el otro con una gran hoja curva a modo de hacha, con un garfio.
Pensada para luchar tanto con soldados a pie como a caballo, el garfio servía para enganchar las extremidades.
También, aprovechando la hoja en curva, podían apoyarse en el suelo y recorrer muchos metros golpeando a los enemigos.
Y por la noche, en el albergue, música en directo, todo un hombre orquesta, con guitarra, armónica, un instrumento con pequeños platillo atado a un pie con los cordones de los zapatos, y con el otro pie golpeaba un micro embuelto con un trapo, para marcar el ritmo, tenía un repertorio variado pasando desde Van Morrison a Alanis, incluso pasando por el “Wish you were here”.
Intensa charla con una chica lituana, que ahora vive en Londres, cuyo nombre no recuerdo, pero es que era tan raro que cuando lo decía ya sabía que no podría recordarlo, y no tenía papel a mano para apuntarlo, además cuando se fue no la vi así que no pude pedirle el correo ni nada.
Y en mi última noche en Escocia, he probado el whisky escoces, asiduamente, wishky con hielo. En realidad se hace menos pesado que beber pintas de cerveza. También he probado una cerveza roja de aquí, u un botellín de vodka con sabor, de esos que vienen ya mezclados. No está mal, aunque es bastante suave 5% (Nota 25).
Los aviones caza pasan bajísimo sobre Fort Augustos.
Día 9 - Nota 24
Es interesante como judgamos a la gente, el tipo de persona que por cuanto habla (por lo mucho que habla), y por el tono, y a veces por las cosas que dice, piensas, que cansina; y sin embargo, en su naturalidad y en su sencilled, en su falta de previsión ante las convenciones la que le hace dar el trato más natural a cualquiera, aunque sea un desconocido.
Día 9 - Nota 25
El caso es que no pusimos 4 a uno de estos juegos con las cartas de que cuando fallas bebes, y quedaron en que había que beber un botellín entero. Como nunca lo había probado, no sabía cuanto efecto causaba, fuí el primero en perder, así que cogí el botellín, y empecé a tragar, al llegar más o menos a la mitad, pare, sopesé unos segundos el efecto que causaba, y viendo que eran escasos, ya seguí hasta el final. Mi amiga lituana, como yo había expresado mis dudas antes, se puso de mi lado, con un “pero como se lo vais a hacer beber entero”.
miércoles, 23 de abril de 2008
Día 8 – Tongue > Fort Augustus - 23 de abril de 2008
Hoy damos gracias a Tim, que me ha llevado en coche hasta Inverness.
Ayer, para relajarme de noche, me puse con un puzzle de 500 piezas, finalmente no conseguí mucho, pero es algo que hay que probar.
Así que, después de haber estado ayer por la tarde explorando las posibilidades para salir de Tongue: bus hasta Thurso y después tren hasta Inverness, o autostop hasta Ullapool; tengo la increíble suerte de que, cuando salgo para ponerme a hacer autostop, también se está marchando Tim, que ha pasado la noche en el albergue, tiene coche y como va a pasar por Inverness, pues todo mi problema solucionado. Me he plantado en Inverness con todas las comodidades del coche, además hemos ido por una carretera secundaria que va por las montañas, vemos parajes, lagos, pasamos por Laig, que es un buen sitio para usar como base para explorar la zona y debe tener bastantes turistas en verano.
Llego a Inverness hacia las 10.00, con tan buena suerte que a las 11.30 sale un bus para Fort Augustus, el sitio al que realmente quería llegar.
De Inverness a Fort Augustus
Es impresionante darse cuenta de lo largo que puede llegar a ser un lago, y el Ness lo es. Es un mar, alargado, de forma que su anchura no es tanta, pero de punta a punta, parece perderse en el horizonte.
Fort Augustus
Esto es precioso, por los cuatro costados, el lago Ness, el canal de Caledonia, montañas con bosques y montañas con lagos.
Y tengo, otra vez, la suerte de que mientras paseo para echarle un vistazo a las esclusas del canal, un yate lo está a travesando, así que tengo la oportunidad de ver todo su funcionamiento, incluido el puente giratorio.
Atención, he comprado un mapa del terreno, de los que valen para hacer senderismo, el primero que tengo entre manos, realmente es útil. Ya tengo información de todo el territorio alrededor del lago Ness.
He ido a dar un paseo corto por la orilla oeste, y hay un sendero que pasa por un bosque, que es como los de los cuentos de hadas, limpio y frondoso, con pequeños riachuelos que forman pequeñas cascadas (Nota 23). Y lo curioso es que son senderos marcados y conocidos, y sin embargo conservan todo su encanto.
He ido a ver el Barcelona – Manchester a un pub, y allí estaban también los australianos con los que comparto habitación, bueno, tres australianos y un finlandés (Erasmus). Vienen en un viaje organizado, también hay otras chicas australianas y una sudafricana, pero tengo problemas para entenderlos y eso me impide hablar más con ellos, habría estado bien.
Ayer, para relajarme de noche, me puse con un puzzle de 500 piezas, finalmente no conseguí mucho, pero es algo que hay que probar.
Así que, después de haber estado ayer por la tarde explorando las posibilidades para salir de Tongue: bus hasta Thurso y después tren hasta Inverness, o autostop hasta Ullapool; tengo la increíble suerte de que, cuando salgo para ponerme a hacer autostop, también se está marchando Tim, que ha pasado la noche en el albergue, tiene coche y como va a pasar por Inverness, pues todo mi problema solucionado. Me he plantado en Inverness con todas las comodidades del coche, además hemos ido por una carretera secundaria que va por las montañas, vemos parajes, lagos, pasamos por Laig, que es un buen sitio para usar como base para explorar la zona y debe tener bastantes turistas en verano.
Llego a Inverness hacia las 10.00, con tan buena suerte que a las 11.30 sale un bus para Fort Augustus, el sitio al que realmente quería llegar.
De Inverness a Fort Augustus
Es impresionante darse cuenta de lo largo que puede llegar a ser un lago, y el Ness lo es. Es un mar, alargado, de forma que su anchura no es tanta, pero de punta a punta, parece perderse en el horizonte.
Fort Augustus
Esto es precioso, por los cuatro costados, el lago Ness, el canal de Caledonia, montañas con bosques y montañas con lagos.
Y tengo, otra vez, la suerte de que mientras paseo para echarle un vistazo a las esclusas del canal, un yate lo está a travesando, así que tengo la oportunidad de ver todo su funcionamiento, incluido el puente giratorio.
Atención, he comprado un mapa del terreno, de los que valen para hacer senderismo, el primero que tengo entre manos, realmente es útil. Ya tengo información de todo el territorio alrededor del lago Ness.
He ido a dar un paseo corto por la orilla oeste, y hay un sendero que pasa por un bosque, que es como los de los cuentos de hadas, limpio y frondoso, con pequeños riachuelos que forman pequeñas cascadas (Nota 23). Y lo curioso es que son senderos marcados y conocidos, y sin embargo conservan todo su encanto.
He ido a ver el Barcelona – Manchester a un pub, y allí estaban también los australianos con los que comparto habitación, bueno, tres australianos y un finlandés (Erasmus). Vienen en un viaje organizado, también hay otras chicas australianas y una sudafricana, pero tengo problemas para entenderlos y eso me impide hablar más con ellos, habría estado bien.
martes, 22 de abril de 2008
Día 7 - Tongue - 22 de abril de 2008
Gracias a John y a Hanna por recogerme haciendo autostop.
Hoy he hecho excursión alrededor de Tongue, recorrido la ría hacia el interior por un lado y vuelto hacia el mar por el otro, y después hasta Telmine, un pueblo costero. Ha sido una caminata principalmente por carretera (que es la antigua, porque la ría ahora se atraviesa por un puente), así que para las piernas algo más cansado de lo normal, lo mejor el poder ir relajado y sin preocupaciones sobre el sitio al que hay que llegar. Lo mejor las diferentes casas y la parte que discurre próxima a los lagos. Además he hecho el agregado de una ruta que llega hasta la base de una montaña que hay allí.
En el camino hacía Talmine he intentado hacer autostop, pero no ha habido suerte. Quería hacerlo para descansar las piernas y porque creía que me tocaría hacer todo el camino de vuelta andando, pero no. Un abuelete me ha recogido, muy simpático y además llevaba puesta una música muy marchosa, algo de pop-rock ingles, era John.
Después he bajado al pueblo a comprar comida, y a la vuelta, suerte otra vea, una chica, Hannah, que por lo que entendí pasaba unos días en un “cotage” de por allí, me recoge y me acerca hasta el albergue. Llevaba el coche lleno de mapas. Así que las conductoras solas también recogen autostopistas.
Nemrut Dagi. Turquía. (Nota 22)
Hoy he hecho excursión alrededor de Tongue, recorrido la ría hacia el interior por un lado y vuelto hacia el mar por el otro, y después hasta Telmine, un pueblo costero. Ha sido una caminata principalmente por carretera (que es la antigua, porque la ría ahora se atraviesa por un puente), así que para las piernas algo más cansado de lo normal, lo mejor el poder ir relajado y sin preocupaciones sobre el sitio al que hay que llegar. Lo mejor las diferentes casas y la parte que discurre próxima a los lagos. Además he hecho el agregado de una ruta que llega hasta la base de una montaña que hay allí.
En el camino hacía Talmine he intentado hacer autostop, pero no ha habido suerte. Quería hacerlo para descansar las piernas y porque creía que me tocaría hacer todo el camino de vuelta andando, pero no. Un abuelete me ha recogido, muy simpático y además llevaba puesta una música muy marchosa, algo de pop-rock ingles, era John.
Después he bajado al pueblo a comprar comida, y a la vuelta, suerte otra vea, una chica, Hannah, que por lo que entendí pasaba unos días en un “cotage” de por allí, me recoge y me acerca hasta el albergue. Llevaba el coche lleno de mapas. Así que las conductoras solas también recogen autostopistas.
Nemrut Dagi. Turquía. (Nota 22)
Día 7 - Nota 22
En la sala de estar del albergue tienen cuadros de fotografías de diferentes lugares, este me llamó la atención y lo apunté para buscar información cuando volviera. http://www.sacredsites.com/middle_east/turkey/nemrutdagi.htm
lunes, 21 de abril de 2008
Día 6 – Bettyhill > Tongue - 21 de abril de 2008
De Bettyhill a Tongue
Bien, el día que creía que iba a abandonar el procedimiento pedestre, pues al revés, lo he andado todo desde a Bettyhill a Tongue. Y es que, cuando ayer bajé hasta el embarcadero y vi toda la ría y una gran playa, decidí que merecía ser andada, y ahí me tienes, campos, playa y acantilados, aunque ahora ya no son tan altos, sí son engorrosos para caminar porque hay más entradas y salidas cortas.
Después de la playa, esta vez, no voy directamente por los acantilados, tomo una carretera secundaria que discurre por el interior de un valle que forman las montañas de los acantilados y una segunda linea de colinas discurre paralela más al interior. Así tengo la oportunidad de ver algunas casas típicas y una comunidad donde parecen haber reconstruido las casas al modo tradicional, aunque no se hasta que punto. Las casas que tienen son hechas de piedra, y otras que he visto por el camino y que se ven antiguas son encaladas en blanco. Es un proyecto financiado por la UE y una decena de instituciones más.
En Skirray retomaré los acantilados, allí, una preciosa bahía, que tiene enfrente una isla que veo desde hace dos días al caminar por la costa y a la que ya le tenía ganas.
Pasan por aquí encima aviones caza.
Por fin, tengo el detalle de tocar directamente (Nota 19) el Mar del Norte, había hecho un acercamiento con un riachuelo, pero ahora ya está hecho.
Y ahora hasta el embarcadero y a tirar por los acantilados, algunos puntos de esta parte son de los que más bordeando el acantilado me he encontrado, no muy agradable pasar en algún punto, aunque tampoco los acantilados son lo mismo aquí de lo que era después de Thurso.
El camino hoy ha sido subir colinas atravesando prados perdidos y bajar a pequeñas calas, alrededor de las cuales hay casas.
Un lugar hermoso, donde incluso hay las ruinas de unas casas de piedra entre dos colinas (Nota 20), que cierran el paso hacia el interior, el terreno se va deslizando hasta la orilla, donde acaba, no en arena, pero sí en rocas a nivel del mar, y con algún tramo de playa de cantos rodados.
Justo antes de una de las pequeñas calas, unos señores de una casa, muy simpáticos, como todo el mundo aquí, me indican el mejor camino para seguir.
Justo antes de Tongue, en un pequeño grupo de casas, también gente muy simpática, y que me explica el camino para ahorrarme unas millas de camino al albergue.
Uno de ellos, el de la segunda casa, tubo un B&B, sabe alguna palabra de español, y conoce la música gallega, porque una chica asturiana que paso por allí le dejo unos cedes.
Ceno en un hotel de Tongue. Haggis y Smoked Duck. Presentación de cocina moderna, aunque no es escaso (Nota 21):
Es haggis está servido con una parte superior que viene a ser como un puré, pero más compacto, y una base con más contenido de carne, aunque todo con muchos más elementos ( que no se cuales son) y con un saber muy compacto.
El smoked duck, una mezcla de pato asado (o ahumado) mezclado con un sinfín de variedades de frutas (como uvas, manzana y muchas más), la presentación en forma de tubo derecho (ya se sabe, cocina moderna) y el pato viene frío (lógico ya que viene mezclado con fruta)
Todo muy rico, y, como en el hotel de ayer, también sufrí el proceso de cocción por parte de la chimenea. He preguntado si había algún motivo para hacerlo así, y en este caso es porque el hotel es muy antiguo y el salón muy frío para comer.
He subido al castillo (que en realidad son las ruinas de una torre) y desde allí hay una vista preciosa de toda la bahía, además en ese momento estaba subiendo la marea, y ver como el agua va ocupando el espacio es precioso.
Aquí he visto muchas bahías en las que, al no haber prácticamente desnivel en el fondo de toda su extensión, la subida y bajada de las mareas deja al descubierto espacios inmensos, y llenos de paisajes preciosos, juegos de luces increíbles.
Bien, el día que creía que iba a abandonar el procedimiento pedestre, pues al revés, lo he andado todo desde a Bettyhill a Tongue. Y es que, cuando ayer bajé hasta el embarcadero y vi toda la ría y una gran playa, decidí que merecía ser andada, y ahí me tienes, campos, playa y acantilados, aunque ahora ya no son tan altos, sí son engorrosos para caminar porque hay más entradas y salidas cortas.
Después de la playa, esta vez, no voy directamente por los acantilados, tomo una carretera secundaria que discurre por el interior de un valle que forman las montañas de los acantilados y una segunda linea de colinas discurre paralela más al interior. Así tengo la oportunidad de ver algunas casas típicas y una comunidad donde parecen haber reconstruido las casas al modo tradicional, aunque no se hasta que punto. Las casas que tienen son hechas de piedra, y otras que he visto por el camino y que se ven antiguas son encaladas en blanco. Es un proyecto financiado por la UE y una decena de instituciones más.
En Skirray retomaré los acantilados, allí, una preciosa bahía, que tiene enfrente una isla que veo desde hace dos días al caminar por la costa y a la que ya le tenía ganas.
Pasan por aquí encima aviones caza.
Por fin, tengo el detalle de tocar directamente (Nota 19) el Mar del Norte, había hecho un acercamiento con un riachuelo, pero ahora ya está hecho.
Y ahora hasta el embarcadero y a tirar por los acantilados, algunos puntos de esta parte son de los que más bordeando el acantilado me he encontrado, no muy agradable pasar en algún punto, aunque tampoco los acantilados son lo mismo aquí de lo que era después de Thurso.
El camino hoy ha sido subir colinas atravesando prados perdidos y bajar a pequeñas calas, alrededor de las cuales hay casas.
Un lugar hermoso, donde incluso hay las ruinas de unas casas de piedra entre dos colinas (Nota 20), que cierran el paso hacia el interior, el terreno se va deslizando hasta la orilla, donde acaba, no en arena, pero sí en rocas a nivel del mar, y con algún tramo de playa de cantos rodados.
Justo antes de una de las pequeñas calas, unos señores de una casa, muy simpáticos, como todo el mundo aquí, me indican el mejor camino para seguir.
Justo antes de Tongue, en un pequeño grupo de casas, también gente muy simpática, y que me explica el camino para ahorrarme unas millas de camino al albergue.
Uno de ellos, el de la segunda casa, tubo un B&B, sabe alguna palabra de español, y conoce la música gallega, porque una chica asturiana que paso por allí le dejo unos cedes.
Ceno en un hotel de Tongue. Haggis y Smoked Duck. Presentación de cocina moderna, aunque no es escaso (Nota 21):
Es haggis está servido con una parte superior que viene a ser como un puré, pero más compacto, y una base con más contenido de carne, aunque todo con muchos más elementos ( que no se cuales son) y con un saber muy compacto.
El smoked duck, una mezcla de pato asado (o ahumado) mezclado con un sinfín de variedades de frutas (como uvas, manzana y muchas más), la presentación en forma de tubo derecho (ya se sabe, cocina moderna) y el pato viene frío (lógico ya que viene mezclado con fruta)
Todo muy rico, y, como en el hotel de ayer, también sufrí el proceso de cocción por parte de la chimenea. He preguntado si había algún motivo para hacerlo así, y en este caso es porque el hotel es muy antiguo y el salón muy frío para comer.
He subido al castillo (que en realidad son las ruinas de una torre) y desde allí hay una vista preciosa de toda la bahía, además en ese momento estaba subiendo la marea, y ver como el agua va ocupando el espacio es precioso.
Aquí he visto muchas bahías en las que, al no haber prácticamente desnivel en el fondo de toda su extensión, la subida y bajada de las mareas deja al descubierto espacios inmensos, y llenos de paisajes preciosos, juegos de luces increíbles.
Día 6 – Nota 19
He estado haciendo memoria, y nunca me he dado un baño en ningún mar, ni río, en ninguno de mis viajes fuera de España.
Día 6 – Nota 20
Después, leyendo historias de las Clearances, creo que una de ellas se refiere a las familias que se asentaron aquí.
domingo, 20 de abril de 2008
Día 5 – Strathy > Bettyhill - 20 de abril de 2008
La idea inicial, de Straty hasta Bettyhill andando. Finalmente, en Armadale decido abandonar el proyecto de recorrer a pié esta costa de Escocia. Desde aquí iré a los sitios y haré rutas a pié por la zona.
Aunque hoy he caminado bastante menos, he decidido no seguir a pie porque el camino por aquí es más difícil que el de ayer desde Thurso.
La costa aquí es mucho más irregular, con entrantes permanentemente, que alargan mucho el camino, y obligan a perder tiempo buscando una ruta posible, además me encuentro con más verjas sin puerta (por lo menos en la zona cercana a la costa).
Paro en Armadale porque aquí la carretera se separa de la costa hasta llegar a Bettyhill, así que si intento seguir, no tendría oportunidad de cambiar de idea.
Aquí en Bettyhill, una playa preciosa para caminar, y doy un paseo también por los acantilados, así que se puede disfrutar también de una parte de la costa sin tener que destrozarse.
Es genial que cuando llegas a un B&B la señora que te recibe (porque al parecer siempre es una señora mayor la que lleva estas casas) te invite a un café con tortas y galletas, que bien sienta cuando acabas de llegar, es tan relajante solo sentarse y tomarlo.
Bettyhill
Playa, algo de acantilados, y una preciosa desembocadura.
Una playa inmensa y además, en ese momento, solo para mi. Unas pisadas de mujer acompañadas por las de un perro.
Cazando un atardecer (Nota 16).
Charlie, Sara y Tom.(Nota 17) (Nota 18)
Cena en el hotel, solo en el comedor con ventanales al mar (cristales antiguos ondulados), la chimenea encendida, mucho calor, parece que es una costumbre de los restaurantes de los hoteles de aquí, asarte a la vez que a la comida.
Aunque hoy he caminado bastante menos, he decidido no seguir a pie porque el camino por aquí es más difícil que el de ayer desde Thurso.
La costa aquí es mucho más irregular, con entrantes permanentemente, que alargan mucho el camino, y obligan a perder tiempo buscando una ruta posible, además me encuentro con más verjas sin puerta (por lo menos en la zona cercana a la costa).
Paro en Armadale porque aquí la carretera se separa de la costa hasta llegar a Bettyhill, así que si intento seguir, no tendría oportunidad de cambiar de idea.
Aquí en Bettyhill, una playa preciosa para caminar, y doy un paseo también por los acantilados, así que se puede disfrutar también de una parte de la costa sin tener que destrozarse.
Es genial que cuando llegas a un B&B la señora que te recibe (porque al parecer siempre es una señora mayor la que lleva estas casas) te invite a un café con tortas y galletas, que bien sienta cuando acabas de llegar, es tan relajante solo sentarse y tomarlo.
Bettyhill
Playa, algo de acantilados, y una preciosa desembocadura.
Una playa inmensa y además, en ese momento, solo para mi. Unas pisadas de mujer acompañadas por las de un perro.
Cazando un atardecer (Nota 16).
Charlie, Sara y Tom.(Nota 17) (Nota 18)
Cena en el hotel, solo en el comedor con ventanales al mar (cristales antiguos ondulados), la chimenea encendida, mucho calor, parece que es una costumbre de los restaurantes de los hoteles de aquí, asarte a la vez que a la comida.
Día 5 – Nota 17
Sara y Tom son una pareja joven de por allí, él es de Crosskill (aunque no le gusta mucho recordarlo), y trabaja con ovejas, la carne es lo tiene más salida ahora, mucho más que la lana.
Charlie es otro hombre del pueblo, le echaría entre 35 y 40 años, con mujer y al menos una hija, ese domingo le había estado dando bastante al whisky y estaba ya basatnte animado, y tubimos una interesante charla sobre variados temas. Quizas tenga sentido si uno analiza todo el componente histórico pero, será posible que estando uno en el pueblo más alejado de Escocia, tenga uno que acabar hablando de la guerra civil española, y que el bueno del borrachin aún te pregunte si te gusta Franco. Buff.
Charlie es otro hombre del pueblo, le echaría entre 35 y 40 años, con mujer y al menos una hija, ese domingo le había estado dando bastante al whisky y estaba ya basatnte animado, y tubimos una interesante charla sobre variados temas. Quizas tenga sentido si uno analiza todo el componente histórico pero, será posible que estando uno en el pueblo más alejado de Escocia, tenga uno que acabar hablando de la guerra civil española, y que el bueno del borrachin aún te pregunte si te gusta Franco. Buff.
Día 5 – Nota 18
Todas estas conversaciones en el bar del hotel, que hace de sitio de reunión del pueblo, medio pub, medio cantina y con su billar, un sitio muy agradable para pasar el rato.
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