lunes, 21 de abril de 2008

Día 6 – Bettyhill > Tongue - 21 de abril de 2008

De Bettyhill a Tongue

Bien, el día que creía que iba a abandonar el procedimiento pedestre, pues al revés, lo he andado todo desde a Bettyhill a Tongue. Y es que, cuando ayer bajé hasta el embarcadero y vi toda la ría y una gran playa, decidí que merecía ser andada, y ahí me tienes, campos, playa y acantilados, aunque ahora ya no son tan altos, sí son engorrosos para caminar porque hay más entradas y salidas cortas.

Después de la playa, esta vez, no voy directamente por los acantilados, tomo una carretera secundaria que discurre por el interior de un valle que forman las montañas de los acantilados y una segunda linea de colinas discurre paralela más al interior. Así tengo la oportunidad de ver algunas casas típicas y una comunidad donde parecen haber reconstruido las casas al modo tradicional, aunque no se hasta que punto. Las casas que tienen son hechas de piedra, y otras que he visto por el camino y que se ven antiguas son encaladas en blanco. Es un proyecto financiado por la UE y una decena de instituciones más.
En Skirray retomaré los acantilados, allí, una preciosa bahía, que tiene enfrente una isla que veo desde hace dos días al caminar por la costa y a la que ya le tenía ganas.

Pasan por aquí encima aviones caza.

Por fin, tengo el detalle de tocar directamente (Nota 19) el Mar del Norte, había hecho un acercamiento con un riachuelo, pero ahora ya está hecho.
Y ahora hasta el embarcadero y a tirar por los acantilados, algunos puntos de esta parte son de los que más bordeando el acantilado me he encontrado, no muy agradable pasar en algún punto, aunque tampoco los acantilados son lo mismo aquí de lo que era después de Thurso.

El camino hoy ha sido subir colinas atravesando prados perdidos y bajar a pequeñas calas, alrededor de las cuales hay casas.

Un lugar hermoso, donde incluso hay las ruinas de unas casas de piedra entre dos colinas (Nota 20), que cierran el paso hacia el interior, el terreno se va deslizando hasta la orilla, donde acaba, no en arena, pero sí en rocas a nivel del mar, y con algún tramo de playa de cantos rodados.

Justo antes de una de las pequeñas calas, unos señores de una casa, muy simpáticos, como todo el mundo aquí, me indican el mejor camino para seguir.
Justo antes de Tongue, en un pequeño grupo de casas, también gente muy simpática, y que me explica el camino para ahorrarme unas millas de camino al albergue.

Uno de ellos, el de la segunda casa, tubo un B&B, sabe alguna palabra de español, y conoce la música gallega, porque una chica asturiana que paso por allí le dejo unos cedes.

Ceno en un hotel de Tongue. Haggis y Smoked Duck. Presentación de cocina moderna, aunque no es escaso (Nota 21):

Es haggis está servido con una parte superior que viene a ser como un puré, pero más compacto, y una base con más contenido de carne, aunque todo con muchos más elementos ( que no se cuales son) y con un saber muy compacto.
El smoked duck, una mezcla de pato asado (o ahumado) mezclado con un sinfín de variedades de frutas (como uvas, manzana y muchas más), la presentación en forma de tubo derecho (ya se sabe, cocina moderna) y el pato viene frío (lógico ya que viene mezclado con fruta)

Todo muy rico, y, como en el hotel de ayer, también sufrí el proceso de cocción por parte de la chimenea. He preguntado si había algún motivo para hacerlo así, y en este caso es porque el hotel es muy antiguo y el salón muy frío para comer.

He subido al castillo (que en realidad son las ruinas de una torre) y desde allí hay una vista preciosa de toda la bahía, además en ese momento estaba subiendo la marea, y ver como el agua va ocupando el espacio es precioso.
Aquí he visto muchas bahías en las que, al no haber prácticamente desnivel en el fondo de toda su extensión, la subida y bajada de las mareas deja al descubierto espacios inmensos, y llenos de paisajes preciosos, juegos de luces increíbles.

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