martes, 29 de abril de 2008

Dia 14 - Londres > Coruña - 29 de abril de 2008

Termina el viaje, por la mañana tempranito, levantarse para coger metro, tren, avion y coche para llegar hasta casa.

lunes, 28 de abril de 2008

Día 13 – Londres - 28 de abril de 2008

El plan de hoy iba a ser National Gallery, un museo interesante que no he visitado, y del que me dí cuenta al pasar en bus por trafalgar Square. Pero echando un vistazo a los folletos turísticos que tienen en el ISH, descubro que hay una National Portrait Gallery, y que tienen una exposición temporal de fotografía de Vanity Fair.
Así que ahí vamos, la National, como al parecer los museos principales aquí, es gratis, aunque entrar en la exposición de Vanity cuesta £10 (vale la pena). Como de esto claro, no he hecho fotos, voy a intentar hacer un repaso de las que recuerdo más interesantes:

Foto de Riefenstahl haciendo esquí, el brillo de la piel.
Picaso
Turner en su yate
Gabinete Bush (Ann (Nota 32))
Margaret Thatcher (Newton)
Mr y Mrs Reagan bailando.
Lance Ambstron, en la bicicleta, desnudo (Ann)
La actriz de Million Dollar Baby (Hilary Swank) en la playa, corriendo, la foto más impactante (Ann)
Mariel Heminway desnuda de cintura para arriba, tumbada en la cama, una foto sencilla, pura belleza, sus pechos, sus pezones (Ann)
Retrato muy próximo de Eastwood.
Foto de George Cloney, escena imitando una antigua conocida, con el resto de los personajes representado por mujeres e ropa interior (Ann)
Katherine Hepburg.
Kim Basinger, en la bañera.
Giselle Blunch, desnuda montando a caballo.
Robert de Niro (Ann)
Los directores, Scorsese, Spilberg, Copolla y Lucas juntos (Ann)
Robert Mitchun, en un embarcadero de madera, lloviendo, con gabardina, en la actitud que se corresponde con “El cabo del miedo”
Jack Nicholson, en su casa, en bata de casa y jugando al golf, con su imagen de excéntrico loco.
Florence Knoll Bassett (arquitecta) (Nota 33)

Después he ido hasta Candem Town, a la tienda de fotografía de segunda mano para ver si aún tenían el objetivo 50mm 1,8 de hace 2 semanas, pero no ha habido suerte, ya lo ha vendido, pero aún así ha valido la pena ir, porque tenía una discusión con una cliente, que le reclamaba que le había hecho mal una reparación y ha sido un espectáculo. La verdad es que es un hombre muy agradable y tranquilo, debe de saber muchísimo de cámaras fotográficas.

También he estado en Soho, en una tienda que tiene souvenires y muchísimas fotos de cine, y carteles de películas y otros. He cogido Metrópolis, una foto de Orson Welles, el cartel del tío Sam para reclutamiento y una tabla periódica con dos dumis interpretando diferentes posturas sexuales.
Había un póster de una escena de Pulp Fiction (Samuel L Jackson y John Travolta disparando) y una foto con un montón de modelos haciendo un posado desnudas, muy sexy, pero estaban agotados, debían ser los 2 mejores carteles. (Nota 34)

Cosas por London: (Nota 35)
Soluciones a tus problemas en la vida de la mano de algo que debe moverse alrededor de la cienciología. (Nota 36)
Un hombre sudamericano borracho en el bus, hablaba solo sobre lo mal que le iba la vida. (Nota 37)
Coger la dirección equivocada en la linea 453 de bus.
El British Museum
Hyde Park
Buchinham
Equivocación en la linea 453
No puedo renovar en el ISH, hay que moverse al YHA. Esto no es exactamente malo, pero bueno.
Una máquina de tickets de bus me roba £1
Aprendo que no siempre te puedes montar en los buses por la parte de atrás. (Nota 38)

Día 13 - Nota 32

La fotógrafa es Annie Leibovitz, todas sus fotos en esta exposición destacan sobre las demás.

Día 13 - Nota 33

Me ha llamado la atención porque normalmente los nombre que suenan en arquitectura son de hombres, así que he buscado un poco a ver quien era. http://en.wikipedia.org/wiki/Florence_Knoll

Día 13 - Nota 34

El diario original acaba aquí, sin ningún tipo de nota de cierre. Ya no queda nada por hacer en Londres, esta noche duermo en el YHA, y me levanto a primerísima hora de la mañana para coger el metro que me llevará hasta la estación a coger un tren a Stansteed.

Día 13 - Nota 35

En estos dos días sucedieron otras cosas curiosas en Londres, que en diario solo aparecen reflejadas en una lista bajo el epígrafe “Cosas por London”. La razón era asegurarse de no olvidar algunas cosa que habían pasado pero que quizás ya no habría tiempo ni intención de explicarlas durante el tiempo del viaje.

Día 13 - Nota 36

Nunca sabes exactamente como empiezan estas cosas, vas por la calle sin nada especial que hacer, delante de una oficina, con una mesa y un par de sillas puestas en la calle, una chica te invita a que te prestes a un test, tiene un maquinillo con una aguja de medición, al estilo de un voltímetro, de la caja salen dos cables que terminan en sendas asideras para que las agarres con las manos.
Y ella te explica que es un test acerca de la ansiedad, las emociones... (todo esto en inglés, y ya hace bastantes meses, entiendase la imprecisión). Te va indicando que te imagines en diferentes situaciones, y la aguja del maquinillo va reaccionando, supuestamente por lo que tu transmites a traves de las palmas de tus manos (aunque también es cierto que la caja tiene un regulador a modo de potenciometro, que la chica regula a su buen entender, con lo que la cosa queda un poco menos profesional. Se intuye una cierta relación causa efecto entre los movimientos de la mano sobre el potenciometro y el bailoteo de la aguja) mientras te explica que lo que se interpreta de las reacciones de la aguja es mucha ansiedad y esas cosas.
En esto una de las situaciones era imaginarse una experiencia negativa con alguien querido, algo que en buena lógica debería probocar la reacción de la aguja (al modo en como yo me imagino que funcionaría un detector de mentiras), pero ella no quiere perder la cocasión de ayudar a la ciencia y decide aportar su granito de arena dandole al potenciometro, la aguja se mueve (otras cosas no, pero los fenómenos físcicos como la electricidad, tienden a comportarse de forma muy predecible), ella me pregunta que qué interpreto yo de esa reacción, y yo tengo que decirle que “aún no me había dado tiempo de imaginar la situación”, oh.
Un par de preguntitas más, la aguja ya no se mueve (o me he muerto o es que me he vuelto frio como el hielo, no dejo transpirar ni la más mínima emoción), lo que ella interpreta como que “estoy reprimiendo dentro de mi mis emociones”.
Entonces, me invita a pasar a la oficina, porque quiere enseñarme un libro que ayuda a liberarse de esas represiones.
Entramos en la oficina, que está aún en obras, y veo en la pared colgado un logo y un cartel en el que, entre otras palabras en inglés, pone “Scientology”, así que era eso.
Entramos, tienen un recibidor con unos sofás, y entonces me enseña un libro, de no se quien, donde, claro, están todas las repuestas a los problemas, frustaciones y emociones reprimidas que ha revelado el test. Hasta se toma la molestia de ir a buscar una edición en castellano para que pueda leer un parrafo que al que quiere que eche un vistazo.
La cosa suena bastante a la imagen que yo tengo de las ideas de Freud, consciente y subconsciente, pero con otros nombres, emociones ocultas y demás. Le digo que no lo encuetro muy original. La conversación sigue un poco más con ella interntando convencerme de lo formidable que son las ideas del libro y yo discuendole sus argumentos sobre esas supuestas bondades. Finalmente su argumento se reduce a un ¿por que no probarlo, que pierdes?, y yo pienso “pues mi dinero” (aunque no se lo digo), y así acaba la campaña promocional del libro.
Pero, aún, me sugiere pasar a otra sala, a ver un video, yo pienso, y digo, en voz baja (no me llego a oir) “no, es suficente”, y ella, viendo que no estoy dispuesto, ya me da salida con un “quizas tienes prisa”, y así terminamos.